{"id":9637,"date":"2026-05-09T04:44:03","date_gmt":"2026-05-09T08:44:03","guid":{"rendered":"https:\/\/anotherwell.org\/2026\/05\/09\/sigue-llamando\/"},"modified":"2026-05-09T04:44:03","modified_gmt":"2026-05-09T08:44:03","slug":"sigue-llamando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/2026\/05\/09\/sigue-llamando\/","title":{"rendered":"Sigue llamando"},"content":{"rendered":"<p>Y les dijo una par\u00e1bola con este fin: que los hombres deben orar siempre y no desmayar. &#8211; Lucas 18:1 <\/p>\n<p>No hace mucho estaba dentro de casa llamando a mi mujer. Ambos est\u00e1bamos en casa. El mismo techo, las mismas paredes, la misma direcci\u00f3n. Pero entre donde yo estaba y donde estaba ella, hab\u00eda varias paredes.     <\/p>\n<p>La llam\u00e9 por su nombre. Nada. Volv\u00ed a llamarla. Todav\u00eda nada. Sencillamente, no pod\u00eda o\u00edrme desde donde estaba. As\u00ed que dej\u00e9 de llamarla y me puse a buscar. Me mov\u00ed por la casa, acortando la distancia que nos separaba, hasta que por fin la encontr\u00e9 y pudo verme.      <\/p>\n<p>Lo que me sorprendi\u00f3 despu\u00e9s fue lo familiar que resulta eso en la Oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay momentos en la vida de oraci\u00f3n de todo creyente en los que gritamos y el silencio al otro lado parece absoluto. Rezamos la misma Oraci\u00f3n. Volvemos a la misma necesidad. Invocamos el mismo nombre. Y parece que nada vuelve. No es que hayamos dejado de creer. Es que los muros entre donde estamos y donde parece estar Dios parecen gruesos e inamovibles. Y al final llega la tentaci\u00f3n, la tranquila sugerencia de que quiz\u00e1 deber\u00edamos dejar de llamar.       <\/p>\n<p>Jes\u00fas cont\u00f3 una par\u00e1bola espec\u00edficamente para abordar ese momento.<\/p>\n<p>Lucas 18 comienza con una de las declaraciones de intenciones m\u00e1s claras de todas las par\u00e1bolas del Evangelio. Jes\u00fas no estaba siendo sutil. Cont\u00f3 esta historia \u00ab<em>con este fin<\/em>\u00ab, con un objetivo concreto en mente. Que los hombres deben orar siempre. Y no desmayar. La palabra desfallecer conlleva la idea de desanimarse. Cansarse. Dar por vencido antes de que llegue la respuesta.       <\/p>\n<p>Sab\u00eda que \u00e9sa ser\u00eda la tentaci\u00f3n. As\u00ed que la abord\u00f3 directamente. <\/p>\n<p>La par\u00e1bola que sigue describe a una viuda que acud\u00eda una y otra vez ante un juez injusto con su petici\u00f3n. No acudi\u00f3 una vez y se march\u00f3 cuando no ocurri\u00f3 nada. Acudi\u00f3 con insistencia, repetidamente, sin darse por vencida. Y al final el juez respondi\u00f3, no por compasi\u00f3n, sino simplemente por su persistencia. Jes\u00fas establece un contraste: si un juez injusto responde a la persistencia, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s responder\u00e1 un Dios que ama a Sus hijos a los que claman a \u00c9l d\u00eda y noche?    <\/p>\n<p>El silencio en la Oraci\u00f3n no es lo mismo que la ausencia de Dios. \u00c9l est\u00e1 en la casa. No se ha ido a ninguna parte. Pero hay momentos en los que \u00c9l nos llama a acortar distancias, a profundizar en la oraci\u00f3n, a persistir en lugar de retroceder, a seguir llamando incluso cuando el eco vuelve vac\u00edo.   <\/p>\n<p>Una Oraci\u00f3n sin respuesta no es una invitaci\u00f3n a dejar de rezar. Es una invitaci\u00f3n a seguir adelante. A avanzar a trav\u00e9s del silencio hacia Dios, que ya est\u00e1 ah\u00ed. A no dejar que la ausencia de una respuesta inmediata se confunda con la ausencia de Dios.   <\/p>\n<p>Sea lo que sea por lo que has estado rezando, la situaci\u00f3n que no ha cambiado, la persona que no ha vuelto en s\u00ed, la puerta que no se ha abierto, la curaci\u00f3n que a\u00fan no ha llegado: no dejes de llamar. Acorta la distancia. Presiona. Persiste.   <\/p>\n<p>\u00c9l est\u00e1 en la casa. Sigue llamando hasta que Le encuentres. <\/p>\n<div>\n<hr>\n<\/div>\n<p>Estos devocionales est\u00e1n escritos para animarte, desafiarte y apoyarte en tu camino con Dios. Si son significativos para ti, puedes Suscribirte y recibirlos por correo electr\u00f3nico. <\/p>\n<p class=\"button-wrapper\" data-attrs=\"{\"url\":\"https:\/\/anotherwell.org\/subscribe\/\",\"text\":\"Subscribe\",\"action\":null,\"class\":\"button-wrapper\"}\" data-component-name=\"ButtonCreateButton\"><a class=\"button primary button-wrapper\" href=\"https:\/\/anotherwell.org\/es\/suscribirse-a-another-well-ministries\/\"><span>Suscribirse<\/span><\/a><\/p>\n<div>\n<hr>\n<\/div>\n<p><strong>\u00bfQuieres que te env\u00eden \u00e1nimos directamente?<\/strong><\/p>\n<p>\u00danete a nuestro canal de WhatsApp para recibir recordatorios devocionales y actualizaciones del Ministerio.<\/p>\n<p>\ud83d\udc49 <a href=\"https:\/\/whatsapp.com\/channel\/0029VbCgvLP0AgWFUKFBGG0I\" rel=\"noopener\">\u00danete aqu\u00ed<\/a><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puedes recibir actualizaciones devocionales a trav\u00e9s de nuestro canal de Telegram.<\/p>\n<p>\ud83d\udc49 <a href=\"https:\/\/t.me\/anotherwell\">\u00danete aqu\u00ed<\/a><\/p>\n<div>\n<hr>\n<\/div>\n<h4><strong>Acerca de Another Well Ministries<\/strong><\/h4>\n<p>Another Well Ministries existe para ayudar a la gente a ir m\u00e1s despacio, escuchar profundamente y encontrar a Dios en los lugares ordinarios de la vida. Mediante devocionales, reflexiones y recursos espirituales, intentamos crear un espacio para que la fe se forme con honestidad, gracia y esperanza. <\/p>\n<p>Para saber m\u00e1s sobre el coraz\u00f3n del Ministerio o explorar recursos adicionales, visita <a href=\"https:\/\/www.anotherwell.org\/\">anotherwell.org<\/a>.<\/p>\n<p class=\"button-wrapper\" data-attrs=\"{\"url\":\"https:\/\/digginganotherwell.substack.com\/p\/light-in-the-middle-of-the-chaos?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share&amp;token=eyJ1c2VyX2lkIjoyOTE5NjQzMjcsInBvc3RfaWQiOjE5MjM0Njc0OCwiaWF0IjoxNzc2NjIwNTk3LCJleHAiOjE3NzkyMTI1OTcsImlzcyI6InB1Yi0zNDI4MDYxIiwic3ViIjoicG9zdC1yZWFjdGlvbiJ9.T5pbomjhCsZQ8eYTVB8wdFhWaPCvVsaxa7T17ScmJdo\",\"text\":\"Share\",\"action\":null,\"class\":\"button-wrapper\"}\" data-component-name=\"ButtonCreateButton\"><a class=\"button primary button-wrapper\" href=\"https:\/\/digginganotherwell.substack.com\/p\/light-in-the-middle-of-the-chaos?utm_source=substack&amp;utm_medium=email&amp;utm_content=share&amp;action=share&amp;token=eyJ1c2VyX2lkIjoyOTE5NjQzMjcsInBvc3RfaWQiOjE5MjM0Njc0OCwiaWF0IjoxNzc2NjIwNTk3LCJleHAiOjE3NzkyMTI1OTcsImlzcyI6InB1Yi0zNDI4MDYxIiwic3ViIjoicG9zdC1yZWFjdGlvbiJ9.T5pbomjhCsZQ8eYTVB8wdFhWaPCvVsaxa7T17ScmJdo\" rel=\"noopener\"><span>Compartir<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y les dijo una par\u00e1bola con este fin: que los hombres deben orar siempre y no desmayar. &#8211; Lucas 18:1 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":9638,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[2114],"tags":[],"class_list":["post-9637","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-devocionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9637","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9637"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9637\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9638"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/anotherwell.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}