Versículos bíblicos para la ansiedad y el temor
Los momentos de preocupación, temor y pensamiento ansioso de la vida son profundamente humanos. Momentos en los que nuestros corazones se sienten pesados y nuestra esperanza puede parecer débil. En estos tiempos, la Palabra de Dios ofrece una paz que va más allá del entendimiento y una presencia que nunca nos abandona. Estos versículos no son solo palabras para leer, son invitaciones a acercarse, a respirar con Dios y a permanecer en Su fortaleza.
Filipenses 4:6 y 7 – Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Hebreos 13:6 y 7 – De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.
Josué 1:9 – ¿No te he mandado que te esfuerces y seas valiente? No temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
1 Pedro 5:7 – Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
1 Timoteo 1:7 y 8 – Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios.
Salmo 55:22 – Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.
Filipenses 4:13 y 14 – Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.
Mateo 6:34 – Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Jeremías 29:11 – Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Proverbios 3:5 y 6 – Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Juan 14:27 – La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
1 Pedro 5:10 – Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
Isaías 41:10 – No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Salmo 56:3 – En el día que temo, yo en ti confío.
Deuteronomio 31:6 – Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque el Señor tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
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